EL INFINITO EN UN JUNCO


Gracias Irene Vallejo por tu libro “El Infinito en un Junco”. Lo compré cuando salió pero quedó apilado entre otros libros que tenía pendientes y hasta ahora no lo había leído, hoy mismo lo he terminado. Lo fui dejando aparcado no por falta de ganas sino porque el tuyo era un libro que iba viendo crecer y crecer a lo largo del tiempo en torno a mí, en los medios, en todos los lados y quería descansarlo en mis estanterías para disfrutarlo al final de una serie de libros que me estaban pidiendo más premura, entre ellos un estudio histórico y pormenorizado, formado por dos tomos de mil quinientas páginas cada uno y letra casi de biblia sobre los años previos a la guerra civil, y sobre las barbaridades que ocurrieron durante ésta en un pueblo de donde eran mis abuelos. La gran impresión de su lectura me ha costado volver a padecer de un dolor digestivo que ya tenía olvidado, nada grave pero muy molesto. Pero tenía que leerlos, tenía que superarlos, también llevaban mucho tiempo ahí parados pero les llegó su momento.


Desgraciadamente no tengo tanto tiempo para la lectura como quisiera, el transcurrir se me apodera, miro atrás y a pesar de haber tenido durante todos los días de mi vida desde que era un chaval un libro entre mis manos, siento que he leído demasiado poco y miro adelante y siento tristeza porque sé que nunca podré llegar a leer todo lo que me gustaría. Y es que amo los libros y por eso Irene hoy te doy las gracias, porque nunca había leído un libro donde se transmitiera tanto amor por éstos. Ha sido un placer enorme tu compañía a través de las páginas de tu libro.


Hace unos años en los que entre todas mis lecturas hay bastantes escritores de aquí, como tú, de Zaragoza, de Aragón, y en alguna ocasión aquí en las redes no he resistido la tentación de hablar de algunas de ellas, pero como en tu caso, no era para hacer ninguna crítica ni comentario, quién soy yo, solo era para darles las gracias a sus autores: Recuerdo haberlo hecho en el caso de Ignacio Martínez de Pisón, José Luis Melero y de Ana Alcolea, pero muy bien podía haberlo hecho de otros como Sergio del Molino, Manuel Vilas, Julián Casanova y algunos más. Por cierto tú con tu libro “El Infinito en un Junco” formas parte de uno de los capítulos del sagaz libro “Contra la España Vacía” de Sergio del Molino y también de “El Brindis de Margarita” de Ana Alcolea, libro con el que tanto me identifiqué, bueno, con ambos, algo que aún me daba más ganas de adelantar “la vez” de tu magnífica obra que al final ha llegado. En fin, unas lecturas todas de gran altura que me hacen sentir muy feliz al comprobar que trascender en el arte gracias a la calidad y al trabajo y no a otras cosas es posible, incluso desde y en esta ciudad en mitad del desierto.


Todos estos libros cercanos y su éxito en mayor o menor medida han sido y están siendo para mí un canto de esperanza y de fe en que aún queda público ahí afuera con buen gusto. Entiéndeme, es que en mi mundo de la música el ambiente es descorazonador, no hay más que poner la radio o la televisión. Así que visto lo visto con el enorme éxito – tan merecido- de tu libro Irene, ese canto de esperanza me llega a lo más profundo del alma, porque no puede ser mayor la sensibilidad ni la sabiduría que la que hay transmitida en tus páginas, en esa magnífica historia de los libros desde su mismo nacimiento en el confín de los tiempos, en una urdimbre perfecta entre el mundo clásico y nuestros días; entre el sentir de aquellos antepasados y el tuyo propio, y por si fuera poco: En ese abrirse de tus sentimientos desde que eras una niña a través de este hermoso libro que habla de libros y por tanto ¡Y de qué manera! del infinito, sí, del infinito, de la vida.


Mariano Casanova

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