TRIANA


Quinto día. Junto con Miguel Ríos y Lole Montoya, para mí el más grande cantante que ha habido en la música española siempre fue Jesus de La Rosa. Asimismo para mí siempre fue el mejor compositor y letrista, nada más sublime que sus canciones ni que me hiciera sentir mas profundo. Desde que era yo un niño y hasta ahora siempre estuvo en lo más alto de mi altar, con el permiso de Paco de Lucía, ya que como artista español e instrumentista el verdadero Dios encarnado siempre ha sido para mí éste último.

Podía haber puesto aquí cualquiera de los tres primeros álbumes de Triana, de hecho algunas de las mejores canciones están en los dos anteriores, pero este álbum es el que más me marcó, el que más escuché y el que más me llegó al alma, así que es el que tenía que poner. Desde el primer álbum “El Patio” todos fueron una luz en mi vida y seguro que también en la vida de mis amigos, desde chavales. “Abre la Puerta” fue una de las canciones que tocamos en aquella primera actuación en el barrio. Triana siempre ha sido el grupo español que más me ha llenado el alma. Conseguí verlos en directo, tenía yo quince años, en octubre de 1979, cuando acudí a ver la única actuación que hicieron en Zaragoza en el palacio de los deportes, el que aquí llamamos desde siempre “El Huevo”. Fui solo, curiosamente hacían sesión doble y fui a verles en la de tarde. Siempre lo he recordado, el misterio, la tenue última luz de la tarde colándose a través de algunos de los cristales del pabellón, la semioscuridad aún con las luces del escenario apagadas. Estábamos esa tarde muy poco público. Había sillas en la pista y yo me senté en una de la primera fila. Estaban separadas aquellas sillas del escenario por unas vallas metálicas, de las que se utilizan en las obras. Yo creo que a demasiada distancia, tengo en el recuerdo haberlos visto demasiado pequeños, demasiado lejos, quizá es porque tocaban todos sentados demasiado integrados entre sus instrumentos. Recuerdo mi asombro al entrar al recinto y observar el gran equipo de sonido que llevaban, antes de que éste comenzara a sonar. Todo ello era para mí algo así como ir a ver una ceremonia sagrada, aunque luego encontrara durante la actuación a aquellos dioses salidos de los discos algo fríos y distantes. Ver a Triana quedó grabado para siempre en mí como si hubiera sido un sueño.

Un tiempo antes habían venido a actuar a Casetas, donde no me fue posible ir, nunca más que en estas dos ocasiones fue posible verles por aquí. Años después con Distrito 14 grabamos o mezclamos casi todos nuestros discos en los estudios Sonoland de Madrid. Ese estudio se convirtió con el tiempo en nuestra casa y los que lo dirigían y trabajaban allí fueron nuestra segunda familia, nuestra familia musical. Lo que más ilusión me hizo de ese estudio desde la primera vez que entre por su puerta fue saber que Triana había grabado allí sus discos, los que tan importantes fueron y serán siempre para mí. Jesús de la Rosa había estado cantando y grabando allí mismo donde yo lo estaba haciendo. Hace no mucho escribí un breve texto recordando aquellos tiempos y grandes emociones vividas en los estudios Sonoland, si quieres puedes leerlo en mi blog https://www.marianocasanova.es/single-post/2019/12/22/SONOLAND y te recomiendo en ese caso que lo hagas mientras escuchas este disco de Triana, esta gloria bendita de la música llamada “Sombra y Luz”.

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